√ Tienes demasiados frentes abiertos y una cabeza que no descansa ni siquiera cuando paras.
√ Te has acostumbrado a funcionar agotada… hasta el punto de creer que eso es normal
√ Cada vez te cuesta más tomar decisiones con claridad porque vives en un estado constante de presión mental.
√ Hace tiempo que vives reaccionando a todo… pero sin espacio para escucharte a ti misma.
√ Has aprendido a seguir adelante incluso cuando por dentro sabes que algo ya no está bien.
√ Tu vida está llena de responsabilidades, pero hace tiempo que dejaste de sentir claridad sobre hacia dónde vas.
